Los Sucesores De La Bestia
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Rambo (MP3 - 3.44 MB)
Para la oreja del músico, Los Sucesores de la Bestia (en adelante LSB) hacen todo bien. Saben lo que quieren, tocan lo justo, en tempo y afinados. Su música es interesante en todo momento y con el tiempo van mejorando uno de sus aspectos más difíciles e importantes: el manejo de la imprevisibilidad. Cuando los vi y escuché por primera vez, en un teatro tres años atrás, me pareció que abusaban de los cambios de ritmo y que parecían atrapados en una marcada muletilla consistente en poner en todos los temas una parte pesada y decididamente metalera que no siempre le hacía bien a la canción. Con el tiempo ese vicio se despejó y transformaron esa impronta en uno de los múltiples matices con que visten a su música.
Decididamente conceptuales, para la oreja del público es una banda que no pasa desapercibida, guste o no, y eso inspira respeto. En vivo tienen un escenario espontáneo tanto como cuidadoso, con un sonido siempre parejo que tiene que ver con el uso recurrente de pistas, uno de los rasgos en los cuales se asienta la dinámica de una banda generosa a la hora de ofrecer información a través de la música e inquieta a la hora de mezclar, fusionar y reciclar, sin miedo a tomar riesgos y al mismo tiempo con un profundo respeto técnico por cada género que abordan.
Sin embargo, a pesar de ser una banda que trabaja mucho el detalle, una de las características fundamentales de LSB pasa por la combinación de las personalidades de sus integrantes, una cuestión que va más allá de ensayos y arreglos. Porque, en esa mezcla de intenciones y personalidades, LSB es una banda que fusiona la música más negra con la más blanca a partir de la ejecución: la sensualidad que propone la voz “negra” de Dani Pérez, segura desde el grito al susurro, termina navegando entre dos guitarras y una base rítmica más cuadradas y viscerales, “blancas” desde el new wave hasta el ñü metal. Esa combinación le da otro color y una potencia extra al swing propio del funk o el soul en el que se basan muchos de los temas.
Paradójicamente, es en aquello que no controlan –lo que cada uno trae como músico-- donde radica uno de los aspectos más interesantes de una banda que parece no dejar nada librado al azar.
Andrés Polaco Abramowski

