Lalo de los Santos
Escuchar
Tema de Rosario (MP3 - 5,07 MB)
Nació el 17 de enero de 1956 en el seno de una familia de músicos, vivió en Maipú al 1300 hasta los tres años, cuando la familia se mudó a la calle Paraguay al 2500, donde Graciela, su hermana, recuerda un pasillo de rosas, también que Lalo “ se rompió los dedos tratando de aprender a tocar el charango” Estudió guitarra en el famosa Academia Zemp, de calle 9 de julio.
Su padre fue guitarrista, integrante de un grupo que hizo época en la ciudad: “Recordando serenatas”; su hermano también músico y su madre aficionada al canto. Su único hijo, Ivan, es músico.
Ël decía muchas veces que sus canciones estaban hechas con restos de la infancia.
Formó su primer grupo a los 13 años, y fue durante años el “duende” del programa radial nocturno de Angelita Moreno, del que había compuesto su jingle. Los jingles lo acompañaron toda su vida, fue durante un tiempo la voz del entrañable “Clemente” de Caloi, pero sobre todo el muchacho nostalgioso de su Rosario natal.
Cultor y estudioso del rock nacional , después de pasar por varias experiencias musicales en la ciudad, ingresó como bajista en el mítico grupo “Pablo el enterrador” desde fines del 74. Tocó por última vez con ellos, como guitarrista en Buenos Aires en 1980, año en que dejó la banda, y ya radicado en la capital, desempolvó su título de perito mercantil y trabajó como tenedor de libros.
Su derrotero como músico fue impensado, integró la banda de Baglieto, fue músico y arreglador de Silvina Garre, grabó su primer disco solista “El final de cada día” (1984) con Lito Nebbia como productor, con el que grabaría otros dos “Hay otro cielo” (1987) y “Canciones Rosarinas” (1996).
En encuentros esporádicos con Adrián Abonizio, fueron gestando “Rosarinos” la banda que integró con Abonizio ,Fandermole, y Goldín, en 1997de la que resultó el disco del mismo nombre.
Sin duda su faceta más rica fue la de compositor, él mismo dirá: “Las composiciones que verdaderamente dejan huellas importantes en el tiempo son inspiraciones difíciles de explicar, pero creo que aparecen cuando algo nos desborda y nos supera, así sean estados de felicidad o de angustia, en general extremos. En mi caso funciona así” Y así nos dejó el “Tema de Rosario”, “Señales del alma” “No te caigas campeón” o la que le inspiró su gran pasión “canalla” “Vuela Aldo Vuela”.
Nos gusta recordarlo con las palabras de Adrían Abonizo:
“Era un burlón tierno aún de si mismo. Era músico generoso, al punto de privilegiar la idea de grupo antes que los individualismos estériles. Era elocuente, didáctico y muy querible. Era respetuoso de la sensibilidad ajena, era fanático pero me enseñó a ser paciente.
El, que sabía del desarraigo, me protegió cuando dejé Rosario por Buenos Aires, me convirtió en un personaje cómico que yo ignoraba. Me ayudó a “ver” el mundo. Me enseñó acordes, humor y a resistir. Me enseñó que podíamos ser amigos y me honró llamándome hermano.”
Y así lo despide:
“Los que lo quisimos lo vamos a extrañar. Tuve tiempo, antes de despedirlo, de darle las gracias. Y de llorarlo como es debido un poco después.”
Lalo de los Santos murió un domingo, el 25 de marzo del 2001 a los 44 años.

