Como un mensaje en una botella de bidu
Recordé una historia que imaginé para un guión de historietas, que pensaba realizar hace ya algún tiempo; cuando mis dibujos necesitaban un relato, un texto o un pretexto, tal vez.
La historia remanida de un naúfrago que lo único que tenía en aquella isla lejana eran: un lápiz, varias hojas y botellas de buen vino que, al ir vaciándolas en su delirio, llenaba de mensajes incoherentes pidiendo ayuda para ser rescatado de la locura, la soledad, el abandono y el olvido.
Este naúfrago, harto ya de palabras, súplicas y puteadas sin respuesta, comienza a dibujar mujeres, que poco a poco toman formas cada vez más claras, sensibles de contenido y belleza, y las firma...
Creo no haberle dado jamás un final a esta historia. Tal vez imaginé a este naúfrago ya siendo rescatado y realizando una exposición con sus mensajes, en cualquier parte del mundo. No lo sé y lo dejo libre de epílogo.
De mi historia, currículum, prontuario o como quieran llamarle, rescaté mi paso por la historieta. Hasta hoy siendo pintor y dibujante, como ese mensaje poco a poco elaborado, sensible hacia lo bello.
El milagro de decir sin palabras y esta fascinación por la anatomía femenina de mis trabajos de siempre.
La sutil y profunda experiencia de estar en mi expresión unido con mi verdad al otro.
RAÚL “NEGRO” GÓMEZ
fernandaolmos@hotmail.com

